Separa tu dinero: la regla simple para no comerte tu propio salario
Entra un pago de un cliente y esa misma semana «desaparece» entre la renta, el mercado y un gasto imprevisto. No es que ganes poco: es que tu dinero no tiene orden. Una sola cuenta para todo es la receta del caos.
La regla de los tres montones
Cada vez que entra dinero de un cliente, divídelo en tres:
- Impuestos (apártalos primero): el porcentaje que te toca según tu país y figura fiscal, en una cuenta o apartado separado. Ese dinero no es tuyo: es del fisco y solo está de paso.
- Tu salario: una cantidad fija que te transfieres como si fueras tu propio empleado. Fija, no «lo que sobre». Lo que sobra nunca llega.
- El negocio: lo que queda cubre herramientas, suscripciones y el colchón para los meses flojos.
Por qué funciona
El cerebro trata distinto el dinero etiquetado. «Impuestos» no se toca, «salario» se gasta con calma, «negocio» se invierte. Sin etiquetas, todo es «disponible» y todo se gasta.
Verlo en un tablero
La regla cabe en una servilleta, pero se vuelve poderosa cuando ves los tres montones mes a mes. Finanzas PRO te da ese tablero en Notion: ingresos, gastos y cuentas por cobrar en un solo lugar, para que tu salario deje de depender de tu memoria.
FREELIA